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El rol del padre en la crianza de los hijos

El rol del padre en la crianza de los hijos

El rol del padre en la crianza de los hijos 1000 667 Biodinámica Craneosacral

1) Los padres jugamos un papel muy importante en la crianza y desarrollo saludable de nuestros hijos, un “complemento necesario” del fundamental papel de la madre.

2) Una paternidad comprometida requiere nuestro compromiso emocional, contacto físico protector –no invasor-, conductas responsables con los hijos, apoyos de todo tipo a sus necesidades y una participación compartida y efectiva en las decisiones relativas a la crianza.

steven-van-loy-27355_estelaFreytes_23) ¿Cómo se va estructurando en nosotros el rol del padre? Comienza con las experiencias que tenemos con nuestro propio padre. Esto forma la matriz principal, el núcleo básico del modelo y se va completando con las múltiples imágenes y ejemplos de roles paternos que recibimos del entorno social extra familiar, incluso ya de adultos. Importan mucho los modelos “depositados” hacia nosotros desde ese entorno socio-cultural.

4) Nuestro rol como padres tiene así, una determinación sociocultural fundamental, pero tiene también una base biológica-emocional: en la neurohipófisis (cuerpo pituitario) segregamos dos hormonas al cuidar afectuosamente de nuestros hijos, ellas producen un bienestar especial que refuerza el vínculo y estimula las endorfinas del bebé-niño, etc.
5) En el desarrollo más temprano es importantísimo el impacto de la paternidad en los hijos, sean estos varón o mujer y continuará toda la vida. Tanto el varón como la mujer necesitan la figura del padre, entre muchas otras cosas, para construir su propia identidad masculina o femenina.
6) Desde la propia decisión de tener un hijo, durante el embarazo y después; nuestra participación es fundamental para la vida de nuestros hijos: importa más la calidad y regularidad del vínculo que la cantidad de horas.

7) El acostumbramiento a la voz tranquila y afectuosa del padre que toca la barriga de la madre embarazada, como “no madre” protector, el contacto físico temprano, la mirada a los ojos al bebé, que desde las 6 semanas distingue la voz del padre y de la madre, y desde las ocho diferencia como lo tratan la uno y el otro , la búsqueda del padre juguetón entre el año y los 3 y medio, van conformando nuestros vínculos y así de seguido.

8) La intimidad padre-hijo, cuando estamos solos, complementa las conductas íntimas madre hijos y favorece buenas relaciones triangulares.
9) El “buen desarrollo” de nuestro rol paterno se encuentra complicado y dificultado por múltiples variables socioculturales del entorno (conflictos con trabajo, tiempo de ocio, amigos, parientes, pareja, etc.), y nos exige: amor, esfuerzo, superación, paciencia, asertividad, estrategia y táctica, lucha, no rendirse nunca.

La relación con nuestros hijos nos gradúa como padres y nos completa como hombres.

Víctor Durana Muslera, Psicólogo / Estela Freytes Alonso, Terapeuta Craneosacral

 

Estela Freytes Alonso
Biodinámica Craneosacral – Bebés, Niños y Adultos

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