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Laura y José, papás de Erik

“Después de un parto largo y difícil, nació nuestro amado Erik. Todo estaba bien, pero veíamos que tenía la cabeza siempre hacia un lado, estaba tenso y lloraba sin razón aparente.

Conocimos a Estela y empezamos con ella la Terapia Craneosacral. Sin duda lo mejor que hemos podido hacer, ya que le ayudó muchísimo con el tema del cuello, a estar más tranquilo y a tener su llegada al mundo como se merecía, y a nosotros también porque pudimos entenderle mejor al saber qué le pasaba y darle respuesta.

Siempre estaremos agradecidos a Estela y a la Terapia Craneosacral.”

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estelafreytes

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